Quienes

¿Quiénes Somos?

Somos un grupo de mujeres preocupadas por la falta de políticas eficaces para lograr la reinserción en la sociedad de las personas privadas de la libertad en nuestro país; y por las condiciones en las que viven dentro de los centros penitenciarios, las cuales dificultan que su rehabilitación y reinserción social sea efectiva.

LA CANA busca crear oportunidades para las personas que se encuentran en prisión. Brindamos fuentes de trabajo a mujeres privadas de la libertad, que difícilmente logran conseguir un empleo digno y productivo, en el que sean económicamente remuneradas.

¿Qué Hacemos?

A través del trabajo fomentamos valores como la disciplina, el esfuerzo, el compromiso y el trabajo en equipo; lo que complementamos con programas y talleres dirigidos a su desarrollo personal para atender motivos psicológicos y emocionales que contribuyan con su reinserción social.

Buscamos su acercamiento a la cultura y las artes como medio de expresión, con la finalidad de contribuir a su desarrollo y transformación individual, además de disminuir la agresión e incrementar la productividad de los internos e internas.

Quienes

¿Cómo lo Hacemos?

Capacitamos a las internas en diversas técnicas de tejido y bordado, mediante un taller que se lleva a cabo semanalmente en la sección femenil de los penales de Barrientos y Nezahualcóyotl Sur, en el Estado de México. Posteriormente, nos encargamos de llevar a cabo la venta de los productos hechos a mano por las internas, a quienes hacemos entrega del producto de la venta de su trabajo.

Asimismo, llevamos a cabo talleres para el crecimiento personal de los internos e internas, como el Taller de Sensibilización Artística, Psicoterapia del Arte y Autoestima que se llevan a cabo con mujeres y adolescentes privados de la libertad.

¿CÓMO SURGE?

Surge de haber compartido la experiencia de visitar, mientras éramos estudiantes, el reclusorio de Barrientos en el Estado de México. Experiencia, a partir de la cual, coincidimos con la idea de que la reclusión no puede ser sinónimo de exclusión.

Haber tenido la oportunidad de conocer las condiciones poco dignificantes en las que se encuentran las cárceles de nuestro país, pero sobretodo las historias de vida de quienes ahí se encuentran privadas de la libertad, nos permitió comprender que el problema de la inseguridad no puede resolverse solamente aislando y apartando; sino atendiendo y afrontando las causas estructurales, los motivos y las razones sociales, psicológicas y familiares que llevaron a esa persona a actuar de determinada manera.

Nos permitió entender que los centros penitenciarios no han tenido un resultado efectivo, porque se han propuesto impedir que las personas sigan cometiendo delitos, sin combatir la ociosidad y sin ofrecer a sus internos las oportunidades y los elementos que les permitan elegir otra opción de vida, una apartada de la delincuencia.

Fue así como surge LA CANA, como un proyecto para llevar a los reclusorios actividades productivas y la capacitación para un oficio, mediante el cual los internos e internas pudieran adquirir habilidades y herramientas que les sirvan para superarse, mantenerse dentro del reclusorio, aportar un ingreso a sus familias, y sobretodo, los prepare para encarar los retos de la vida en libertad.

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